La Dra. Cristina Rojo explica el nuevo enfoque del síndrome de ovario poliquístico

El conocido síndrome de ovario poliquístico (SOP) está viviendo un importante cambio conceptual y terminológico. Cada vez más especialistas apuestan por denominarlo síndrome ovárico metabólico poliendocrino, una nueva nomenclatura que refleja mejor la complejidad de una enfermedad que va mucho más allá del ovario.

La Dra. Cristina Rojo, ginecóloga del Hospital HLA San Carlos, explica que durante años el término “ovario poliquístico” ha generado confusión entre pacientes e incluso fuera del ámbito médico. “No todas las mujeres presentan quistes en los ovarios y, además, el síndrome implica alteraciones hormonales, metabólicas, reproductivas y emocionales”, señala.

Mucho más que una alteración ginecológica

El principal objetivo del cambio de nombre es ampliar la comprensión de esta patología y favorecer un abordaje más integral. Según explica la especialista, centrar el foco únicamente en el ovario invisibiliza otros problemas de salud asociados que pueden tener consecuencias a largo plazo.

“El síndrome tiene implicaciones endocrinas y metabólicas importantes. Si seguimos llamándolo síndrome de ovario poliquístico, reducimos una realidad compleja únicamente a la función ovárica”, afirma la Dra. Rojo.

Actualmente, el diagnóstico continúa basándose en los conocidos criterios de Rotterdam. Para confirmar el síndrome es necesario presentar al menos dos de estos tres criterios:

  • Alteraciones de la ovulación o menstruaciones irregulares.
  • Signos clínicos o analíticos de exceso de andrógenos, como acné persistente, aumento de vello o caída del cabello.
  • Imagen ecográfica compatible con ovarios poliquísticos.

Sin embargo, la especialista insiste en que “no todas las pacientes presentan ovarios poliquísticos en la ecografía”, uno de los motivos que ha impulsado la revisión del término.

Síntomas que suelen normalizarse

Uno de los principales problemas del síndrome es el retraso diagnóstico. Muchas mujeres normalizan síntomas que podrían indicar una alteración hormonal subyacente.

“Es frecuente pensar que las reglas irregulares, el acné persistente o el aumento de vello forman parte de cambios normales de la adolescencia o de la genética familiar”, explica la ginecóloga. Sin embargo, cuando estas alteraciones se mantienen más allá del primer año tras el desarrollo puberal, conviene estudiarlas.

Además, muchas pacientes consultan inicialmente por problemas dermatológicos sin que se investigue el origen hormonal o metabólico que puede existir detrás.

La relación entre hormonas y metabolismo

En el síndrome ovárico metabólico poliendocrino se produce una alteración en la comunicación entre el cerebro, los ovarios y el metabolismo.

Los ovarios generan niveles más elevados de andrógenos, lo que dificulta una ovulación normal. A esto se suma, en muchas pacientes, una resistencia a la insulina aumentada. Esta situación provoca niveles altos de insulina en sangre que, a su vez, favorecen todavía más la producción de andrógenos.

“Se crea un círculo vicioso que perpetúa las alteraciones hormonales y los problemas ovulatorios”, resume la Dra. Rojo.

No obstante, la especialista recuerda que se trata de un síndrome muy heterogéneo. Algunas mujeres presentan principalmente alteraciones hormonales, mientras que otras desarrollan un perfil más metabólico, con exceso de peso, resistencia a la insulina o mayor predisposición a la diabetes tipo 2.

Fertilidad y embarazo: sí es posible

El síndrome ovárico metabólico poliendocrino es una de las causas más frecuentes de infertilidad femenina debido a los problemas de ovulación. Sin embargo, eso no significa que las pacientes no puedan quedarse embarazadas.

“No implica que no se ovule nunca, sino que las ovulaciones son menos frecuentes o irregulares”, aclara la especialista.

Actualmente existen tratamientos eficaces para mejorar la fertilidad. El primer paso suele centrarse en la mejora de los hábitos de vida, especialmente en alimentación, ejercicio y control del peso, ya que esto ayuda a disminuir la resistencia a la insulina y regular la función ovárica.

Cuando es necesario, también se utilizan tratamientos inductores de la ovulación y, en casos más complejos, técnicas de reproducción asistida.

“La mayoría de las pacientes consiguen embarazo con el tratamiento adecuado”, destaca la ginecóloga.

Nuevas investigaciones y medicina personalizada

La investigación actual está enfocando el síndrome desde una perspectiva mucho más amplia. Los estudios más prometedores se centran en comprender mejor su componente metabólico e inflamatorio.

Entre las líneas de investigación destacan:

  • Medicina personalizada.
  • Estudios sobre microbiota intestinal.
  • Nuevos tratamientos dirigidos a la resistencia a la insulina.
  • Fármacos inicialmente desarrollados para diabetes y obesidad que podrían ser útiles en estas pacientes.

Además, cada vez se presta más atención al impacto psicológico del síndrome. Ansiedad, depresión, frustración y problemas de autoestima son frecuentes en mujeres que llevan años conviviendo con síntomas sin diagnóstico claro.

Riesgos a largo plazo

Cuando no se diagnostica ni se trata adecuadamente, el síndrome puede aumentar el riesgo de desarrollar:

  • Diabetes tipo 2.
  • Hipertensión arterial.
  • Alteraciones del colesterol.
  • Hígado graso.
  • Enfermedad cardiovascular.

También existen riesgos ginecológicos derivados de los ciclos menstruales irregulares. La ausencia prolongada de menstruación puede favorecer una hiperplasia de endometrio, es decir, un crecimiento excesivo de la capa interna del útero.

A ello se suma el impacto emocional que muchas pacientes arrastran durante años. “Muchas mujeres sienten frustración y la sensación de no ser escuchadas”, señala la Dra. Rojo.

La importancia de escuchar los síntomas

La especialista lanza un mensaje claro a las mujeres que llevan tiempo conviviendo con síntomas sin diagnóstico: “Sus síntomas son reales y merecen ser estudiados”.

Reglas irregulares, cansancio persistente, acné, dificultad para controlar el peso o caída del cabello no deben normalizarse sin una valoración médica adecuada.

“El síndrome se puede diagnosticar y tratar. Cuanto antes se haga, mejores serán los resultados y la calidad de vida a largo plazo”, concluye la Dra. Cristina Rojo.

Sobre Grupo Hospitalario HLA

El Grupo Hospitalario HLA es uno de los principales grupos hospitalarios privados de España. Cuenta con 18 hospitales y 37 centros médicos multiespecialidad distribuidos por todo el país, con unidades de referencia y tratamientos de última generación.

Con más de 40 años de experiencia y cerca de 1.300 camas hospitalarias, HLA desarrolla un modelo asistencial basado en la excelencia médica, la innovación y una atención cercana y personalizada al paciente.

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